• Carmen Gonzalez Vicent

Antes, ahora, después. Etapas de la vida.



Hoy, empieza una etapa más en mi vida, un crecimiento, un reto aparcado desde hace tiempo, lo he ido retrasando y retrasando. Los que me conocéis, sabéis que soy muy emprendedora, luchadora, dinámica y que me encanta formarme, esto, me llevó a moverme por varios campos.

En 1989 inauguré mi primer centro de Belleza y Peluquería que casualidad ¿verdad? Marantha, el nombre de una planta, a estas alturas no lo creo, cuando siempre una de mis grandes pasiones y donde más me formé fue en el mundo de la aromaterapia y la terapia floral.

Cada día estoy más convencida, que cuando estás ciego o te niegas a subir escalones, e ir encontrando sentido a tu misión de vida, esta te da un revés y te dice, o espabilas o te espabilo.


Yulè natural care, nace en una época, donde la vida me da un aviso importante y como las cosas hay que sentirlas y vivirlas para poder transmitirlas así fue. En mi caso, todo empezó en marzo de 2014, camino a mi trabajo tuve una caída, y por decirlo de alguna forma me “desgracié” la cara, necesitaba recuperarme lo antes posible, para poder reincorporarme al trabajo y que mejor forma, que poner en marcha todo lo que había aprendido durante tanto tiempo. Os puedo asegurar que en cuestión de 15 días había vuelto a su estado normal, sin inflamación ni una marca de aquel primer episodio, que bien pensé que tardaría muchos meses en poder volver a mirarme a un espejo. En junio tuve otra prueba de guerra en mi estado de salud, esta vez el universo me dio la oportunidad de comprender tantas y tantas cosas a mí y mi familia, en esta ocasión las protagonistas fueron las Flores de Bach.

A partir de ese momento puse manos a la obra y comencé a buscar nombre y logo para mi nuevo centro, tenía muy claro que sería algo relacionado con el mundo natural y mis terapias, mis chicos me daban ideas como la pequeña alquimista (así me definían, cuando comencé a hacer mis pinitos años atrás), me decían que me veían como un roble, pero nada me encajaba, hasta que una tarde al igual que hoy sentada en el ordenador, sin saber cómo, apareció la palabra YULE me resonó y empecé a investigar. El solsticio de invierno (algo que termina y algo que empieza) el tronco de Navidad, (algo que me apasiona y me mueve mucho), la fiesta de la familia. Vamos que me cautivo.


Y llegó la hora de diseñar el logo, donde está toda la esencia concentrada. Las raíces de gran importancia en un árbol, el tronco, formado por esas dos manos (la mía y la de Juan, mi gran compañero de fatigas) sujetando los frutos, tan maravillosos como son nuestros hijos.


Hoy no puedo estar más orgullosa de mi familia, solo tengo palabras de agradecimiento por todo lo que me han aportado, apoyado, mimado, colaborado y apostado por mí y mis proyectos, siempre desde un Amor incondicional. Al igual que David en su momento fue el diseñador del logo y me captó súper bien la idea, en esta ocasión ha sido Pablo. Gracias a sus ideas, trabajo laborioso, ha conseguido que después de 7 años, me sienta con fuerzas, contenta, feliz e identificada con la pg. web de Yulè natural care, donde podréis ver algunos de nuestros servicios.


Y por supuesto mi agradecimiento a todas las personas que han ido pasando por las diferentes etapas de mi vida (familiares, amigos, clientes, formadores, compañeros, alumnos, en general todos maestros de mi vida… ) y a todas las que están por llegar en mi vida para formar la gran familia de Yulè natural care comprendiendo que la belleza exterior es el resultado de una sinergia de Equilibrio y Armonía interior.

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